Vale, las clases inversas o "flipped" parecen, por todo lo que he mencionado en las dos entradas anteriores (texto y audio), una buena solución al problema del aprendizaje significativo en nuestro sistema educativo. Pero ¿no tienen también puntos flacos o problemas? ¿es todo fácil y maravilloso?
Obviamente, no. Como cualquier otra técnica, metodología o receta, las clases "flipped" no están exentas de dificultades o dudas a la hora de aplicarlas. Estas dificultades pueden conseguir echar por tierra nuestros planteamientos iniciales, pero, por suerte, muchas de ellas pueden preverse e incluso llegar a prevenirse. Analicemos, pues, algunas de ellas.
1. ¿Reaccionarán adecuadamente mis alumnos?
A priori parece que dedicar las horas de clase a realizar actividades, juegos, prácticas, debates o resolver dudas debería ser más atractivo para el alumnado que el escuchar como "zombies" una charla magistral de 50 minutos. Sin embargo, puede que algún grupo se sorprenda negativamente ante la necesidad de un poco de trabajo extra en casa. No en vano, una "flipped classroom" pura implica un alto grado de responsabilidad por parte de los alumnos a la hora de gestionar su tiempo fuera de clase. Los mismos alumnos acostumbrados a que la teoría la cuente el profesor en la hora de clase ahora tienen que estar dispuestos a dedicar tiempo en su casa a la lectura, escucha o visualización de contenidos teóricos. Y además resulta que si no lo hacen, puede que no sean capaces de realizar de forma adecuada las actividades planteadas en el colegio o instituto.
Aunque lo parezca, no es lo mismo "olvidarse" de hacer los deberes encomendados para casa que "olvidarse" de trabajar unos contenidos que no serán impartidos como tal (método tradicional) en clase. En el primer caso, el alumno, a pesar de no haber realizado los ejercicios de aplicación de conceptos, ha estado presente en la impartición de los contenidos necesarios para realizar dichas tareas, por lo que se supone que algo habrá asimilado de los mismos. En el segundo caso, un alumno que no ponga de su parte accediendo a los contenidos online fuera del horario de clase puede quedarse totalmente perdido e inhábil para implicarse en una actividad "flipped" durante el horario escolar. Y esto puede ser un gran problema de cara al avance de la materia, con alumnos descolgados del resto del grupo por no poder o no querer echar un vistazo al vídeo, audio o texto que le ha enviado el profesor.
¿Cómo conseguir que los alumnos se impliquen en la parte online y en el acceso a los contenidos teóricos? Mi respuesta es la de siempre: una mejor motivación de los mismos. Y esta motivación puede y debe buscarse por dos vías simultáneas: la motivación vía calificaciones y la motivación vía interés personal. La primera tiene poca explicación: ante la ausencia de trabajo, peor nota. Pero la motivación más importante es la segunda: lograr que el asimilar los contenidos teóricos sea beneficioso para el alumno no solo por la nota, sino porque solo con ellos serán capaces de participar en el juego de rol a realizar en clase, la práctica de laboratorio o la actividad interactiva o lúdica que sea... En definitiva, gamificar las actividades del aula y que estas mismas dependan del trabajo fuera de la misma puede ser una muy buena idea para que los alumnos se impliquen en el trabajo online.
2. ¿Será posible el acceso a medios TIC?
Aunque actualmente es difícil pensar en un centro de enseñanza sin aulas de informática u ordenadores, el acceso a internet puede que no esté disponible para todos los alumnos en sus casas, más si nos encontramos en una zona con bajos índices de desarrollo socioeconómico. Podemos, por lo tanto, encontrar situaciones en las que la falta de trabajo on-line por parte de algún alumno no se deba a la ausencia de motivación, sino a imposibilidades técnicas por falta de medios tecnológicos. En ese caso, el centro educativo tendría que dar respuesta a las necesidades del alumnado desfavorecido y una forma muy sencilla es utilizar el modelo "flip en clase". En este modelo se asume que existe al menos un equipo informático en el aula donde se desarrollan las clases de la materia, algo relativamente fácil de encontrar como he dicho en todos los centros, y consiste en el uso de dicho ordenador por parte de aquel alumno o alumnos que no tengan acceso a internet en casa. Así, se puede establecer un sistema de rotación mediante el cual un alumno o pareja de alumnos usan el ordenador para acceder al material colgado por el docente mientras el resto van trabajando en la actividad "X" (por ejemplo, práctica de laboratorio, juegos de preguntas y respuestas en parejas, actividades de refuerzo, etc). Para que todos los alumnos puedan realizar todas las actividades, el sitio del ordenador podrá rotar dentro de la misma sesión de clase o de un día a otro.
3. ¿Y cómo daré salida a los distintos ritmos de aprendizaje?
La adaptación de las actividades y el ritmo de la materia en función de los distintos estilos de aprendizaje de cada alumno es una consideración básica no solo en una programación didáctica con técnicas "flipped", sino en cualquier consideración metodológica que realice un docente. En este caso, de hecho y al menos desde mi punto de vista, una metodología inversa permite una mejor atención a la diversidad que una metodología tradicional, al dejar más tiempo disponible para la realización de actividades de aula con los alumnos, por un lado, y al posibilitar que cada alumno gestione su aprendizaje de forma mucho más libre. La utilización de medios TIC puede también permitir que se cuelguen actividades de refuerzo o ampliación en un blog, entorno colaborativo o plataforma educativa y que los alumnos puedan acceder a ellas de forma sencilla. Igualmente, este tipo de medios también pueden incluir la opción de que los alumnos envíen dudas o cuestiones al profesor, vía mensaje, de forma complementaria a las preguntas que puedan hacer directamente en el aula física. Asimismo, enfoques de herramientas múltiples y clases "blended", donde parte de los contenidos se imparta vía online y otra parte (por ejemplo las cuestiones más complicadas y que generen más dudas) se imparta de forma más tradicional, pueden ser una solución más idónea cuando encontremos un grupo con un gran número de alumnos que encuentren dificultades a la hora de entender o asimilar determinados conceptos. En definitiva, una metodología de "flipped classroom" permite una mayor flexibilidad y mayor número de herramientas disponibles, por lo que consecuentemente también es una mejor solución para individualizar en lo posible nuestras clases.